El Glivec (terapia dirigida contra el cáncer)
Brian Druker, oncólogo judío estadounidense, con Nicholas Lydon y Charles Sawyers
2001
Portland, Estados Unidos
La leucemia mieloide crónica mataba en pocos años, y la quimioterapia golpeaba al enfermo casi tanto como al cáncer. Brian Druker sostuvo que se podía apuntar en cambio a la única enzima defectuosa que alimenta esa leucemia y dejar en paz a las células sanas; la industria farmacéutica consideraba el mercado demasiado pequeño. Aun así impulsó la molécula hasta los ensayos, y en 1998 pacientes que se morían entraron en remisión. Aprobado en 2001, el Glivec convirtió la enfermedad en algo con lo que se vive, y demostró el principio mismo de la terapia dirigida sobre el que hoy se sostiene la oncología.
Parte de «El legado de los judíos» — contribuciones judías verificadas al mundo, con fuentes.