Ocho judíos han sido jueces del Tribunal Supremo de Estados Unidos, desde Louis Brandeis en 1916 hasta Elena Kagan hoy. Entre todos inscribieron el derecho a la intimidad en el derecho americano, lograron abogado para todo acusado, sentenciaron que los alumnos conservan sus derechos constitucionales en la escuela y construyeron la jurisprudencia de la igualdad de sexos. Durante décadas el escaño pasó de un juez judío al siguiente y se lo llamó, a medias abiertamente, «el escaño judío».
8